¡Bienvenidos a una nueva
entrada!
En esta ocasión quiero hacer
algo diferente a lo que hemos estado escribiendo en el blog, y es que este
jueves, 15 de agosto, es el día del cine mexicano.
Quizás muchos no supieran
sobre esta celebración, de hecho yo tampoco la conocía hasta hace poco que decidí
ampliar mis gustos cinéfilos y empecé a ir seguido a la cineteca y el cineforo
de mi ciudad (Guadalajara). Entonces… Resulta ser que en abril del 2017 se
aprobó una iniciativa para que cada 15 de agosto se celebrara el aporte
cultural de la cinematografía mexicana y, de paso, promover la industria
nacional. La idea es que este día se rinda homenaje al cine mexicano como expresión
artística.
En lo personal no me considero
un gran fan de lo que se produce en mi país, de hecho muchas personas me han
llegado a tachar de malinchista, y quizás tuvieran un poco de razón. Pero ¿Cómo
poder disfrutar de un cine en donde predominan comedias malas e historias de
narcos? Después de varios años de menospreciar el cine de mi país, me di cuenta
de que mi principal problema era que no encontraba películas acordes a mis
gustos y después de investigar vi que en este país no se apoya al cine que no
incluya risas fáciles o que glorifique al narcotráfico y la solución a mi
problema vino de la mano del cine independiente, los distintos festivales y de
directores que se arriesgan a salir del estándar mexicano. Por eso mismo decidí
que, para ir calentando motores y celebrar este día, me gustaría recomendarles
cinco películas mexicanas que de verdad he disfrutado (sin orden específico), no son películas que considere las mejores ni mucho menos, únicamente son películas que tuve la oportunidad de ver y que, por una u otra razón, me gustaron.
